Poco tiempo resta para que la ironía se manifieste y aumente el tiempo. Más distancia, más horas entre dos mundos, más momentos que se apartan al maldecir. Mas y menos, menos horas prendido a sus ojos, menos momentos que compartir. Tragicómico decir es el que se manifiesta mientras transcurre la noche y el tic tac sigue corriendo y la angustia se agolpa enredando el pensar. No hay razones que definan el barullo que recorre la inconsciencia y amarguen gargantas en sinsabor. En el frio de esta noche nadie pierde el tiempo en explicaciones, ahora todo se concentra en el reloj que resuena hasta llegar a la hora señalada. Medianoche como las brujas o cero cero según lector, una hora es la que marcan, otro instante al marcador. Es un giro de hemisferios, un retorcer al corazón. Ya los minutos han marchado, ya nada detiene este reloj.