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Huellas

...lo escribí

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De mi errada mirada hacia el tiempo

 
... y te decia ayer que ya no podría, que las ganas no salían y que mi mirada ya no era igual. Y como si creciera, desde el cielo el peso de mis ojos se situo inquisidor sobre ti, hoja en blanco de mis sueños, ojos que se hunden en el piso y que se dejan al paso de los dias bajo la lluvia y los años bajo mi mano; la escritura queda abandonada a su suerte. 
 
Pero ahora pago por mi altanería y comienzo a besar los pies de barro que marcan un regreso, un camino extraño que otra vez me trae aqui, de regreso a  escribir.

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79 palabras antes decir te quiero.

Es ingrata la labor de quien escribe y ama, por lo general falla en plasmar el real contenido de lo que siente dentro. Se cortan las ideas, sobran muchas palabras, faltan miles; y es que un simple saludo para desear felicidad, se torna exagerado y torpe, y me hace tropezar y caer con mis propias palabras y cada una de ellas cae a los lados dejando entrelazado en mis pies el verdadero sentimiento fundador de las sonrisas: un simple Te quiero.

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Lo que digo


Es tanto lo que cayo
que ya no se que es lo que digo,
y es que tengo mas palabras
por mi prohibidas hoy
que las que en este año he dejado expuestas
a tus atentos oidos.

Me he vedado,
me he quitado,
me he prohibido.

Hay tanto que deseo oirme 
y que no me he oido.

En los sueños pienso mas de lo que escribo,
por las noche escribo mas de lo que digo;
y ahora digo, 
exponiendo al silencio perplejo,
mucho menos de lo que quiero.

Que aun quiero.

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Despertar de un Sueño















He regresado de un sueño perdido
En el tiempo entregado
A los días pasados
Cuando aún estaba vivo.

He vuelto profundo y dormido
A despertar a verdades
Que a mis oídos reclaman
Como horribles sonidos.

De tus labios vacios
He oído el llamado
Que esquivo ha salido
Entre silencios gastados.

He muerto y sentido
La verdad develada,
La respuesta en tus labios
Lo que nunca has fingido.

Que palabras no tienes
A poemas de niños,
Ni a sentires reales
Que de amor son mendigos.

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Lágrima en duda


















Lágrima
Me preguntas quien soy
Mientras caes libre a deshacer las letras de tinta
Ya borrosas, veladas,  invisibles.
Me preguntas,
Y no lo sé,
Pero si le preguntaras a ese borrón teñido sobre el papel
Te diría que soy yo.

Lágrima
Te preguntas quien es
Y resuenas ahora en el piso frio de un hospital
Solitaria, estruendosa y callada
En silencio de días, de meses, de un año.
Te preguntas,
Pero el silencio resuena como la respuesta a la interrogante;
Silencio dices que es.

Lágrima
Me pregunto quién eres
Ahora que te desbordas exaltada como un rio
Imparable, profundo mas no dormido.
Me pregunto,
Pero dudo
Pues ahora conozco la ausencia, el silencio y el dolor
Y solo sé que no soy yo

Lágrima
Me preguntas quien fue
Cuando  yaces seca e inexistente en mi rostro
Aun marcado, sensible, más inerte.
Me preguntas,
Pero cuestionarse ahora parece cansado e insuficiente
Solo espero que siga siendo.


Texto de mis dias internado... donde el tiempo es eterno y la soledad una compañera

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Consejos al espejo




Nunca calles que la amas, que la quieres, que la sueñas, que la extrañas; si así sientes. Nunca lo calles, por más veces que ese sonido salga de tus labios gastados de tanto amar, y cada palabra se vuelva el eco de otros momentos.

Deja que tu sonrisa hable por ti más allá del destello que irradia. Que tus ojos desdibujen el silencio que surcan sus mundos; porque negarse a ello es caer en la amargura y la ceguera de un pozo saciado del egoísmo del desamor.
La primera impresión es siempre la correcta, pero la primera palabra por lo general esta errada.
Nunca cometas el error de usar palabras afiladas, porque son como cuchillos manejados por pasiones en descontrol. Nunca cometas ese error, su herida puede que no alcance a vaciar de vida el amor, pero sangrará por siempre, y en cada gota se irá una ilusión.
No te culpes si aprietas el gatillo de tus emociones, y el tiro estalla en frente de ti, disparar no está prohibido, salvo cuando apuntas sin sentido. Llora, grita, siente; que el derecho es tuyo y te sientes vivo. Solo vaciando el alma puedes volver a llenarla.
Calla si tus expresiones aún tienen la temperatura de momentos anudados de ira explosión, tibias del calor de ideas enfrentadas. Calla si el silencio es mejor intérprete del idioma que profesas, que la lengua del amor se habla con el corazón.
Y si la cascada de emociones desciendes de tus ojos sin control, no intentes contenerla, te inundarás de ella y entre su corriente te hundirás ahogándote en lo profundo. Llévate por sus aguas, que no hay rio que no desemboque en el mar ni pena que no se sacie.
Ama sin importar las respuestas, ellas tocaran tu puerta o entraran si esta está abierta, solo aprende a no perderlas de vista, pues son escasas y escurridizas, y te puedes perder entre sus risas. Ama sin razón, sin medida, sin muerte; puesto que solo el que ama conoce esa suerte. Y aun cuando su amor  se te hace imposible, ama, que para el amor todo es posible.

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Sabes guardar un secreto?



Ahora que veo mi mano sobre tu mano, recuerdo lo jóvenes que fuimos y el tiempo que ha pasado dejando sus huellas indelebles sobre mi piel. Cada vez anhelo más momentos de paz como este, donde mi cuerpo exhausto anide junto al tuyo la vista de un nuevo amanecer. Ya mis cabellos blanquecinos delatan la nieve de los años vividos. En la quietud de este momento cuando tú yaces dormida, confieso un defecto. Desde aquel momento en que te conocí, el miedo ya había reclamado mi nombre haciendo tierra fértil de él para la semilla de los celos. Hoy mientras sostengo tu mano inmutable al paso de los años como la sonrisa en tus labios, miro esos días y saboreo aquel olvidado sabor.

Fueron días difíciles, en donde los segundos se hacían gigantes sin saber de ti, donde las llamadas se hacían esquivas y los sonidos mudos a mis oídos. Tus grandes ojos me sonríen mientras sueñas, y en aquel entonces mis sueños se eran frágiles al querer verte y descubrir despierto que no estabas ahí. Y no pensaba en la fila de galanes que asediaban tu puerta, como en aquellos años se solía hacer: una mano de frente dispuesta a coger otra mas tersa presta de asistencia, mientras la otra mano permanecía escondida con la fragancia de flores dispuestas a sorprender. Quizás no eran ellos los que afloraban en mis pensamientos, sino aquellos que gozaban de estar contigo, aquellos que sin saberlo gozaban de un tesoro ajeno a mis manos, en esos días, fuertes manos.

Mientras amanece el día y tú duermes, te cuento ese secreto, el de aquellos días lejanos de juventud. El secreto que para ti nunca fue secreto pues leías en mi ojos la verdad de mi sentir.

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Pertenencias




De quien es el recuerdo de una herida, de quien osa provocarla y se hunde en la desdicha de una infamia o de quien resulta herido y guarda la marca como el sello de un error.


De quien es el silencio entre dos vidas, de quien calla enmudecido en circunstancias palpitantes o de quien rechaza oír sonidos colmados de verdad.


De quien es la distancia que separa los mundos, de quien cuenta en metros uno a unos sus pasos hacia el horizonte o de quien la recuerda en el día a día ensalzándola en la razón.


De quien son las lágrimas derramadas en sollozos, de quien las alimenta en pensamientos de dolor mientras se escurren por su cara o de quien las provoca e intenta secarlas pidiendo perdón. 
De quien es el brillo de una sonrisa, de quien la provoca con su simple presencia en un gesto de felicidad o de quien la ofrece a una mirada furtiva de complicidad. 




De quien es el placer de un beso, quien lo entrega clandestino en el fragor de un instante o quien lo recibe y lo vive eternamente atesorando una vez más.


De quien son los suspiros que entrecortan una respiración, de quien los vive en cada momento satisfecho con una sonrisa o de quien los incita con sucesos de pasión.


De quien es un sueño fundado en la ilusión, de quien lo vive y se sustenta de el o de quien es envuelto entre la fantasía y la realidad de un mundo lejano.


De quien es este insulso texto que abandono ahora, de quien lo inspira en una ajena realidad libre de fronteras o de quien lo recibe como letras erguidas en un instante de verdad.


Aquien le pertenezca, sabe que se lo dedico.


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Si quieres...



De Morfeo escóndeme, que viene por mí esta noche y me arranca de tus brazos. De la noche escóndeme, que se cuela por la ventana y me indica que debo partir sin más que una mirada. Del tiempo escóndeme, que con su sonido infinito no me deja oír tu voz que ahora llega a mi dulce como miel. De los días escóndeme que gritan su nombre en las voces de otros negándose a callar.

A mis letras muéstrame, que quiero sentirlas unas por una bajo tu inspiración. Tu sonrisa muéstrame, que verte feliz es la mejor sensación que he podido sentir. Tu mundo muéstrame, que saber que vivo tu vida, me hace contigo vivir. Y cuando falle, muéstrame, que enmendar mis errores por tus labios me hace querer mejorar.

Cuando te vea, cállame, que me envuelvo en tu belleza y no paro de hablar. Si te sueño, cállame, por que prefiero vivir despierto a tu lado que dormido en ilusiones una noche mas. Si te llamo, cállame, que entre nervios y sensaciones las palabras no puedo hilar. Y si te canto, cállame, que con mi voz no puedo expresar cuanto te puedo llegar a amar.

Escóndeme si quieres, muéstrame si quieres o cállame si quieres, pero no dejes de intentar venir una vez más.

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Explícito



Dime quien soy, dime si mi nombre te hace gracia, si reconoces el concierto de las letras al decirlo o si alguna vez haz sentido su magia.
Dime qué crees que soy, que imagen refleja mi rostro, si asocias mis formas a un pintor, o si te parezco detestable como un monstruo.
Dime si en el día me extrañas, si un vació no te deja pensar, si la noche se hace mas larga y no hayas como los minutos dejen de pasar.
Dime si presiono, si mis preguntas te hacen gritar, si la insistencia te nubla los pasos o si al silencio me quieres condenar.
Dime cuando me odias o si mi presencia no quieres ver más, si quieres descansar de mis palabras o si tan solo quieres paz.
Dime si me amas o si el sueño pretendes alcanzar, si la noche llena tu alma o si en este barco ya no te quieres embarcar.
Pero dime algo, aun cuando no sepas tu verdad, que cada vez que callas yo ya no se qué pensar.

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llamada...


Son las tres de la mañana y el vertiginoso avance del día se ha detenido para una reflexión: estoy solo… o sea, solo físicamente no en el sentido profundo. Solo, solo frente al computador, en una casa momentáneamente vacía y mi mente sin embargo está afuera, divagando, lejana, ida. La televisión repite las mismas ideas masculladas de la semana, y el tipo de las entrevistas ya es solo un ruido general. Reacciono a mis cavilaciones y sin pensarlo veo que mi mano ha comenzado a discar un número en la lista de mi celular, el mismo que he marcado las últimas dos semanas como si no tuviese otra alternativa. Es un acto reflejo de conexión, saber que puedo estar con ella a pesar de todo y la distancia. Suavemente se desliza el móvil y mis manos sudorosas se hacen latentes como lo han hecho siempre ante la expectación, como en las citas románticas, como la primera vez que escuche su voz. Pero nada es comparado a la repentina sequedad de la garganta que cual torrente va ganando terreno dentro de mi. No logro discernir si es lo lejano de la conexión o mi maldita impaciencia pero pareciesen largos minutos en un mundo inmóvil. Pasos en la calle me distraen levemente, no puede ser ella, es imposible pero no se, algo me sacude. Por fin la llamada logra entrar y lentamente escucho el tono; soy un niño llamado a otro mundo, cruzando frontera como en una nave espacial. Un tono, solo un tono y ya. Sabrá que soy yo quien la busca en medio de una noche que acaba, yo quien la llama a pesar de la distancia ignominiosa… yo. Pero nerviosismos absurdos se apoderan de mí, y mis dedos se escurren por las teclas que a mis ojos solo son manchones de luz. Y mi agitada respiración me sacude por segunda vez, y como ahogado por mi propia saliva que ha vuelto a surgir, veo que ya he cortado... sin darme tiempo a atrapar su voz, o tal vez antes de enredarme en la ilusión de sentir su aliento...